domingo, 26 de febrero de 2012

EL INDAUTXISMO O COMO MIRAR CON DECORO CUANDO ALGUIEN MUERE A TU LADO

Queridas todas:

El sábado tuve una apasionante vivencia. Yo que soy de gustos mas bien refinados me fui a cenar un sucio plato combinado en una pseudo cafeteria del mismísimo Indautxu (te rogamos oyenos).

El olor a fritanga era tan descomunal que una "saludada" que no tenía nada mejor que hacer y de improviso me acompañó, tras encontrarnos en una acera (cual Don Pepito y Don José, que ya hablaremos otro día de estos...), me dijo al entrar: "Me voy; que me coge olor el sueter". Puente de plata, querida.

Estaba yo placidamente cenando entre aquella nube de humo y grasa (pura y gorda, adiposa, gozosa) y junto a mí jugaban ufanos dos niños de unos 5 años.

Niños de indautxu. Perfectos para un catálogo de Neck&Neck. La niña era ricitos de oro. Cara angelical, pendientitos de perla (obviamente un must indautxista unos peldaños por debajo del Zapato Castellano Con Mayúsculas)... El niño inquieto y aventurero como en una novela de Enid Blyton. No recuerdo bien pero supongo que llevaba las consabidas postillas-rodillera que duran todo un verano.

La niña mandaba al lerdo a placer. As always.

Pongamos música a esta película, algo de sonido: Los niños indautxistas hacían más ruido que el orfeón donostiarra en E.R.E. Salvaje.

Yo intentuve mantener el rictus y cenar ajeno al "txikipark improvisado".

En una de esas el camarero dice con descarada sorna: -- ¿Los padres de estos niños no tiene casa? ? ¿Se tendrán que ir a casa algún día? Feo pero real. Perdonado el camarero.

Los aitites de las criaturas infernales se sentaban frente a mí, con impávida mirada. El abuelo acertó a decir un lacónico te vas a hacer daño como "culmen de la intervención reformadora". Ole tú.

No les tembló el pulso, siguieron unos 15 minutos mirando las cucamonas de los hijos de Van Helsing y yo sin separar mi vista del plato, no fuera a verbalizar cualquiera de las 25 frases lapidarias que me rondaban, todas ellas dirigidas a los abueletes.

Finalmente se fueron y pude eructar a placer. (esto obviamente es mentira, nunca regüeldo una vez he cruzado Rio Grande** y estoy en Indautxu.)





** Rio Grande: Término acuñado por un librepensador para referirse a Autonomía, bisectriz entre lo humano y Rekalde

martes, 10 de enero de 2012

LAS INDAUTXISTAS : LAS MADRES QUE LOS PARIERON

Queridas todas:

En primer lugar mi más sincera disculpa por esta inexcusable ausencia, pero como sospechareis aquellos que ya me conocéis tengo alguna idea, y de esas muy pocas buenas.

La cosa es que ahondando en este universo indautxista que tanto os  gusta a la vez que os inquieta hay un género que por su entidad merece ser tratado en pieza separada. Las Madres Indautxistas. O mejor dicho las Abuelas Indautxistas, más consevadoras y más jugosas...(jejeje)


No hace mucho leía en el diario de mayor tirada de la CC.AA. lo siguiente:

"Fulano de tal, diseñador muy moderna, pero mucho mucho, que ha ido a abrir un tiendón del copón de Avignon(copyright by David de Jorge) en el puto meollo de la Villa de Don Diego ha quedado espantado de ver tantos visones en un metro suburbano."

"Oig que horreur, en Madrid por lo menos hay tanta delicuencia que a nadie se le ocurre" (esta frase la deduje yo que soy muy intuitivo). Bien, stupendo. A mi tampoco es que me encanten, pero reconozco que estoy más que habituado a su visión; a la del visón, no el de las viejas.

La vieja indautxista es de todo menos hortera, es exagerada: se pueden contabilizar varios millones de euros en joyería cualquier tarde en la cafetería Scala. Eso sí, ninguna supera los 800€ de pensión...la que tuvo retuvo y saca el joyón para que te jodas. Punto pelota.

La vieja indautxista nunca se ha calzado unas deportivas ni lleva pantalones. Es una S-E-Ñ-O-R-A. Pero en cambio si hay complementos y características que definen a la V.I. Pasemos a su análisis:

1.- Pulsera trufada de medallitas con los nombres de los nietos. (Obsérvese que algunos nombres en euskera nunca serán bien pronunciados. Ejemplo: Garikoitz. Directamente Garikoisss).

No se la quita. Su uso primordial es tintinear a la hora de pedir pasteles o pastas en Martina de Zuricalday. Moverá la mano en círculos y con voz de azafata tonta dirá: "ponme surtidito...reina."

2.- Cardado real. Nadie lleva ya el pelo de semejante manera, salvo Gure Sofi (la "griega"). Van a peluquerías de señoras en las que les dan cosas como el "plis". Nadie sabe qué ostias es el plis, pero ellas se lo dan. El resultado es un pelo tipo cartón muy digno, no como esas europeas desgreñadas que pueblan el casco viejo mirando balcones con cara de boba. Algún día me explicarán para qué quieres un mapa mundi de Bilbao para callejear, pero en fin, ese es otro tema.

3.- Zapatón taconero. Una Indautxista anuncia su llegada como si de la reina de Saba se tratase con ostentosos taconeos. A sus 75 aún es coquetuela, mira ella...

4.- Maquillaje de camuflaje. Es un maquillaje cercano al de las dependientas del Simply pero de indudable mejor calidad. La cantidad aplicada es idéntica. El resultado es resultón (valga la redundancia), es indautxista.

5.- Muletillas cariñosas para dirigirse a los desconocidos. Tratarán a los niños (que no conocen) con apelativos del tipo príncipe, ricura, rey, etc. a las dependientas con nena, bonita, etc (dominan como nadie la entonación, nunca quedarán condescendientes...)

6.- Los funerales son todo un acto social. Llegarán tarde y harán el mayor ruido. Si es verano las pulseritas en combinación con el abanico harán las delicias de los asistentes.

7.- Dominio absoluto de las genealogías propias y ajenas. Pueden pasarse una tarde hablando de su familia o de las que tienen cerca con un dominio de oficios, vicios, enfermedades, propiedades y demás propio de Perry Maison.

8.- Inmunidad térmica. Podrán ingerir café con leche a temperatura volcánica y soportar graves fríos con tal de pillar un sitio en la terraza. Para ahuyentar posibles comentarios jocosos por tal hecho sentenciarán a la mínima: "yyyyyyy chica, menudo bien que estamos aqui"

Las abuelas indautxistas además harán lo posible porque sus nietos pertenezcan a esa estirpe querida indautxista. Para ello incidirán en su educación en lo que les sea posible: a las nietas las martirizarán en todo acto familiar de mesa puesta con frases como "nena, ¿no tienes una horquilla? quítate esos pelos de la cara para comer".

Desgraciadamente ahora todo esto se va perdiendo, en vez de visón ahora tienen un Amazona y casi ni se cardan el pelo...seguiremos informando.




PD. La inspiración para este post es obviamente mi abuela, sirva de homenaje en vida. Que los demás no sirven de ná.